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Opinión

El Reino: Cuando el cristianismo molesta… y mucho

En este mes de Agosto se estrenó en Netflix una superproducción llamada «El Reino», con reconocidos actores argentinos como Diego Peretti, el «Chino» Darín, Peter Lanzani, Mercedes Morán, Nancy Dupláa y Joaquín Furriel, entre otros. Por si todavía no sabes de qué va la serie, la historia se centra en la vida un pastor que se postula al puesto de Vicepresidente en las próximas elecciones de Argentina, sin embargo, deberá afrontar la noticia de que su compañero de fórmula fue asesinado inesperadamente durante el acto de cierre de la campaña. Así, tomará la oportunidad de convertirse en el próximo presidente de la Nación.

Hasta ahora, solo sería una inocente serie de ficción con un pastor como personaje central, sino fuera porque la misma busca una bajada de línea y tiene una mirada poco certera del movimiento interno de las iglesias evangélicas. Esto ha causado gran malestar, tanto de líderes cristianos como de los fieles, que han mostrado un gran descontento por la misma.

Cabe destacar que algunos de estos actores apoyaron y apoyan a los gobiernos de centroizquierda de Argentina, comandados por Alberto Fernández (Presidente) y Cristina Fernández de Kirchner (Vicepresidente y expresidente). Gobiernos con adeptos que han defendido las banderas del aborto, las políticas de género y que aborrecen a la iglesia. No es casualidad que justamente estos actores hayan sido elegidos para estos roles.

Osvaldo Carnival, Pastor de la iglesia Catedral de la Fe y Vicepresidente de ACIERA (organización que nuclea la mayoría de las iglesias evangélicas en Argentina), dio una nota al medio Infobae hablando al respecto. «Personalmente me hubiera gustado que destacaran alguna virtud y no todas las debilidades que están en todo ser humano. Y quizás, la deuda que tiene la serie es no preguntarse si tendrá el pastor, o el pastor de la ficción, alguna virtud. ¿O es un ser siniestro? Entonces, yo me remito a que es una ficción.

Porque todos los días veo el trabajo de un pastor, que está donde hay dolor, donde hay hambre, en una olla solidaria, en una cárcel… El 50% de la población carcelaria argentina es evangélica, está acompañada. El mayor índice de recuperación de pibes adictos lo tienen los centros de rehabilitación de orientación cristiana evangélica. Es el 36%, mientras que los centros gubernamentales no superan el 2%. Entonces, en mi imaginario yo diría: ¿no hará esta gente algo bueno? ¿No estaría piola dejarlo saber? Entonces quizás genera un dolor, una irritación… Pero no nos apartemos: hay una ficción», afirma Carnival.

Cuando le preguntaron sobre el vínculo que hay en la serie entre la política y el mundo evangélico, Carnival dice: «No te puedo negar que todo político, cuando llegan las elecciones, pasan por las iglesias evangélicas tratando de capitalizar esos votos. Sí. Eso cada vez sucede más. Contactos o relaciones buscando el famoso voto evangélico. Lo que ahora llaman ‘el segmento evangélico'».

«La serie presenta un estereotipo de un pastor, que es pedófilo, corrupto, cínico, y está justamente abandonando la pureza de su llamado. Es decir, no tiene virtud alguna. Esto es una cosa que genera un cierto dolor. Y por detrás está todo ese manejo de dinero que muestran. ¿Una iglesia evangélica cómo funciona? Se sustenta por el aporte de los feligreses. Aportan con sus ofrendas y sus diezmos. La iglesia evangélica cuenta con una comisión de administración que acompaña al pastor, audita al pastor, y el pastor tiene un sueldo por la tarea que realiza. Y no todos. Es decir, el alto porcentaje de pastores hacen dos tareas: puede tener un taller mecánico, puede ser plomeros, algunos son médicos… Y a la vez realizar la tarea pastoral. Una estadística que quizás ayude: el 80% de las iglesias evangélicas en Argentina no superan las 200 personas. El 15% restante no superan las 1500. Y solo hay un 1% que son más de 1500 personas. Entonces no hay muchas iglesias de esa dimensión de la serie».

¡Boom! En pocas líneas, Carnival tira por tierra todo el argumento que los escritores y los directores muestran y caricaturizan en la serie. Y hablando de escritores, una de las escritoras de «El Reino», Claudia Piñeiro (con un perfil ultra feminista y progresista), usó su cuenta de Twitter para hablar sobre el «lenguaje religioso» que se estaría usando en el programa La Voz Argentina. A Piñeiro le molesta cómo se expresan Ricky, Mau y Ricardo Montaner al dar las devoluciones a los concursantes.

«Lo que es el lenguaje, che. ‘Llamado’, ‘luz’, ‘haber sido bendecida’. Nada es inocente. Toda palabra tiene sentido. Y nosotros la responsabilidad de advertirlo. Para advertidos poder elegir», colocó en un tweet. Minutos más tarde, volvió a escribir sobre lo que pasaba en el programa, esta vez el mensaje fue dirigido hacia Ricardo Montaner y una de las cantantes. «Disfruté muchísimo de estar en tu equipo, de conocerte personalmente y trabajar con vos. Sos un ser de luz y se nota que Dios está en tu corazón», le dijo la cantante a Ricardo, que contestó con un «amén». «Un ser de luz, Dios, Amén. Demasiado», concluyó la escritora.

Está claro que al militante de izquierda / progresista / feminista / pro LGBTI+ le molesta la postura de la iglesia. Somos una piedra en el zapato en su agenda globalista, una voz que resuena en su cabeza. La iglesia está viva, sigue creciendo en todo el mundo y avanza a través del poder que Dios puso en el hombre.

Según la encuesta que hizo el sitio statista.com en 2018, casi el 20% de Latinoamérica es protestante. En Argentina alcanza el 15%, Brasil con el 26%, Colombia el 18%, México el 11% y en los países de Centroamérica va del 23 al 42% (Fuente: Centro de Investigaciones Pew). Además, no solo estamos hablando de población civil creyente, sino que los cristianos han llegado en los últimos años al poder, como diputados, senadores y hasta presidentes de fe cristiana. También lo podríamos llevar a otros ámbitos como las artes y el deporte.

El cristianismo molesta… y mucho. Hace más de 2000 años, un joven de Nazaret era una molestia para el gobierno de turno cuando hablaba de las Buenas Nuevas. Era molesto cuando un adolescente llamado Daniel y sus tres amigos fueron cautivos en una cultura que no era la suya, y decidieron vivir no según «lo que les imponían», sino según su fe. Martin Lutero era una molestia, al igual que Spurgeon, Billy Graham, Luis Palau y tantos otros. Y nosotros, en este siglo XXI no vamos a ser la excepción.

Alumbrar en medio de la oscuridad no es fácil, pero tenemos al Dios del universo de nuestro lado. Este es nuestro tiempo de brillar en el cine y la TV, en las redes, en la política, en el transporte público, en la fábrica, en tu familia, en el barrio y en el club. A algunos les molestará, pero vale la pena, vale por el solo hecho de ver vidas transformadas.

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