Existen varias películas románticas en el cine que han dejado huella en mi forma de ver el amor hacia el ser amado. Creo particularmente que cada persona escribe su propia historia a partir de sus experiencias, anhelos y sueños, y expresa sus sentimientos hacia quien considera merecer el privilegio de sus afectos.
Es impresionante como una palabra, un gesto, una mirada puede cambiar el destino de una vida. Cada uno de nosotros tiene en su mente recuerdos vivos de escenas en las cuales vibramos con el primer beso, con el pronto reencuentro después de un largo viaje, o simplemente, la renovación de algo que parecía perdido.
Creo que el amor sincero y verdadero es aquel que se entrega por los demás, en este sentido, amar es un deseo intenso por la felicidad del ser amado, también implica sacrificio, es decir, requiere esfuerzo. Amar es una decisión no es una emoción, amar sobre todas las cosas y sobre cualquier circunstancia hace que la vida cobre otro sentido para quien ama, puesto que involucra su pasión y alma.
En la película de 1990, «El Joven Manos de Tijera», Kim le dice a Edward en una escena «abrázame», y él le dice «no puedo». Debe ser muy difícil no poder dar un abrazo teniendo enfrente al ser a quien uno ama. Otra escena de la película que me impacta es al final, cuando Edward se despide y le dice a Kim «adiós», y ella con lágrimas le dice «te amo», Edward al escuchar esas palabras cierra los ojos, como si penetrarán en lo mas intimo de su ser.
Sin lugar a duda, una película inolvidable para mí es «El Gran Pez», del mismo director que «El Joven Manos de Tijera», Tim Burton. La historia de Edward Bloom es única, tierna y emocionante. Ahora, sobre el tema de amor verdadero, la película plantea sentimientos que valen la pena imitar: el amor de Edward Bloom hacia Sandra Templeton es auténtico, se mantiene a través de los años, amar es entregarse de principio a fin.
Edward con su gran carisma –y sin proponérselo– se gana el amor de Jenny. En una de las escenas Jenny se acerca para besarlo, ella ama a Edward con todo su corazón, se va acercando, pareciera que es un beso seguro, sin embargo, Edward se voltea y no besa a Jenny. Eso no es nada comparado con sus palabras, él le dice «yo amo a Sandra, ella es mi esposa»; aún de tener la oportunidad de estar con otra mujer, Edward se mantiene fiel, porque ama a Sandra con toda su vida. El amor verdadero no permite aventuras, el amor verdadero no divaga, es firme a pesar de la prueba. Amor que nos enseña que vale la pena ser pacientes y no aferrarse a la arena.
Escrito por: Guillermo Salgado
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