¿Qué pasa cuando oro y las cosas no cambian y lejos de mejorar, empeoran? ¿Te ha pasado alguna vez de orar por algo y que pase todo lo contrario? ¿O que las cosas resulten peor de lo que estabas necesitando? A mí, sí, y por eso te invito a que pensemos algunas cosas juntos.
Recordemos la historia de cuando Moisés enfrenta al Faraón para que libere al pueblo de Israel. Dios envía a Moisés para decirle: «Deja ir a mi pueblo», pero el faraón se niega una y otra vez, incluso después de ver milagros y plagas sobrenaturales. Y no solo se niega, sino que la Biblia dice: «El corazón del faraón se endureció» (Éxodo 7:13), «Faraón endureció su corazón» (Éxodo 8:15), «Jehová endureció el corazón de Faraón» (Éxodo 9:12).
Si Dios estaba con Moisés, ¿por qué impediría la liberación de su pueblo? Si Él mismo lo mandó a liberar a Su pueblo, ¿por qué dejaría que el corazón del faraón se endureciera cada vez más? Había un pueblo entero intercediendo con el favor de Dios, pero, aun así, las cosas no mejoraban, lejos de eso, parecían empeorar, plaga tras plaga.
Hermanos, sabemos que no siempre lo que Dios permite es bueno a simple vista, pero Su palabra dice que si el lo permite es porque es necesario. Dios tenía un propósito.
El faraón veía milagros todos los días pero no cambió de parecer, tenía su corazón duro por su poder y su orgullo. (¡Cuantas veces nos vemos así!) y aunque Dios sabía el estado de su corazón, le dio muchas oportunidades, pero no infinitas.
Si estás orando por un tema y no ves los resultados, no dudes en que Dios está obrando aunque parezca que no lo haga o todo se vea peor que antes. Aunque incluso sientas que Él no está presente en «esa parte» de tu vida, no dudes de Sus tiempos y de Sus propósitos. A final, el pueblo de Israel fue libre luego de los milagros, las plagas, los acontecimientos sobrenaturales, e incluso, de situaciones trágicas como la muerte de los primogénitos. Dios es soberano y tiene todo bajo control.
Y, si quizás te encuentras del otro lado —del lado del faraón— y sientes que cada vez estas más lejos, más orgulloso o más duro de corazón, tengo dos noticias para ti:
La buena es que Dios tiene oportunidades para que cambies de parecer. Acerca tu corazón leyendo Su Palabra, conociéndolo más y hablando con Él.
La mala noticia es que si no haces nada por revertirlo, puede que cada vez estés más lejos de Él y eso tendrá sus consecuencias. Un corazón que ignora a Dios hoy, mañana lo sentirá menos.
Queda en nosotros qué decisión tomamos. No siempre será de un día para el otro. Pequeñas acciones pueden, sutilmente, comenzar a tomar el rumbo que elijamos para nuestra vida.
¡Hola! Soy Natalia Kaukian. Hija menor de un papá pastor y una mamá médica. Uno ayuda con las heridas físicas, el otro con las heridas espirituales. De ese combo nací yo, Nati de “@milla.extra”. Docente, casada con un músico, recientemente mamá y, por sobre todas las cosas, cristiana… cristiana por convicción.


















