Pocas bandas pueden darse el lujo de mantenerse en pie durante 50 años en forma casi ininterrumpida. Petra es uno de esos pocos grupos de rock que pelean palmo a palmo con los Rollings Stones, ZZTop, Aerosmith o Scorpions.
La lista es exigua. Algunos aventuran nombres como The Who, Judas Priest o King Crimson, entre otras, que también superaron el medio siglo, pero que han tenido algunos baches importantes en el trayecto. El caso de Petra, más allá de las 50 velitas apagadas, reviste aspectos dignos de mencionar. Aspectos que la colocan algún escalón por encima de las icónicas bandas mencionadas.
Del instituto bíblico a los escenarios del rock


Bob Hartman y John DeGroff ya venían teniendo alguna historia relacionada con la música. Bob en la guitarra y John en el bajo, decidieron tentar a Greg Hough, también guitarrista, para armar una banda de rock que expresara, a través de sus letras, su fe en Dios y sus ganas de que otros conocieran el mensaje de salvación. Con la inclusión del baterista Bill Glover, se completó la primera formación de Petra, que en el otoño de 1972 dejó caer sus primeras hojas para sembrar de rock el campus de aquél centro de formación bíblica en el que estudiaban. Hartman y Hough se alternaban para cantar, ya que aún la banda no contaba con un vocalista fijo.
Como todo inicio, fue duro para la banda, porque tenía que enfrentar los prejuicios del público rockero que aún no lograba entender esa extraña mezcla entre el rock y la fe, y también los prejuicios del público evangélico ¡que tampoco lograba entender esa extraña mezcla entre el rock y la fe!
Pequeños bares, algunos sótanos de iglesias que sentían ese despertar juvenil y algún que otro festival, fueron los primeros escenarios donde cabalgó la banda, hasta que llegó el primer contrato con un sello discográfico cristiano. Myrrh Records, una de las pocas compañías disqueras cristianas que había en aquél entonces, apostó a la novel banda y les ofreció firmar para la grabación de sus primeros discos: Petra (1974) y Come and Join Us (1977). Un año más tarde, se unió al grupo Greg X. Volz para convertirse en el frontman de la banda por varios años.
Del génesis al afianzamiento
Ya para finales de los años ’70, la banda dio un salto importante al firmar con StarSong, una compañía mayormente dedicada a bandas de rock y pop. Con ella tuvo una seguidilla de buenos álbumes que poblaron la década de los ’80. Estos fueron: Washes Wither Than (1979), Never Say Die (1981), More Power To Ya (1982), Not of This World (1983), Beat the System (1984), el álbum en vivo Captured in Time & Space (1985, que marcó la despedida del vocalista Greg X. Volz para iniciar una nueva etapa con John Schlitt a cargo del micrófono), Back To The Street (1986), This Means War (1987) y On Fire! (1988). Una década fructífera que logró posicionarlos como la banda cristiana de rock más importante de occidente (si es que en oriente existía alguna).
La formación de memoria
Schlitt, Hartman, Cates, Lawry y Weaver. No era la defensa de un equipo de fútbol, sino la que fuera, tal vez, la formación más reconocida y querida de Petra; es que todos sabíamos de memoria. Con estos cinco monstruos, la banda grabó una verdadera colección dentro de la gran colección de discos de Petra. 

Hasta que pisaron suelo argentino
Los primeros tambaleos de Petra se produjeron luego de la ida de John Lawry y nada menos que de su líder y fundador, Bob Hartman. Mientras Bob solo anunciaba que dejaría las giras y seguiría siendo parte compositora de la banda, Lawry emprendía otro camino y así, la banda sufrió el primer impacto importante en su formación. Y no porque antes no haya tenido cambios, incluso hasta de vocalista, con todo lo que eso significa para una banda de rock. Pero esa formación que enamoró a toda la parcialidad rockera cristiana, estaba «condenada» a ser eterna. Y nada es eterno. Con los reemplazos de David Lichens en guitarra y Jim Cooper en teclados, Petra continuó su andar y en 1995 grabó No Doubt, álbum que fue presentado en su primera visita a la Argentina, el 6 y 7 de diciembre de 1995 en el mítico Estadio Obras, de Buenos Aires.
El sueño de muchos jóvenes argentinos se había hecho realidad. Petra había tocado en Buenos Aires y quienes estuvimos allí fuimos testigos del que fuera, probablemente, el show que marcara un antes y un después en la vida recitalera de los cristianos. Luego de eso, no se podía pretender menos. La vara había quedado muy alta para las bandas locales, que supieron recoger el guante y empezar a producir grandiosos conciertos. La influencia de Petra, casi sin proponérselo, se pudo ver en la producción de tantísimos espectáculos cristianos de primer nivel que se fueron sucediendo con el tiempo.
Compilados, colecciones y más discos
Algunos sostienen que cuando una banda se la pasa editando compilados o discos en vivo, es porque ya no tiene más repertorio que ofrecer. El de Petra es ese extraño caso de la banda que cuenta con discos en vivo, discos compilatorios, discos remixados y discos tributos, pero que no han sido determinantes para que la sapiencia compositiva se apague. Tal es así que entre medio de tantas colecciones que no voy a mencionar en esta nota, hubo discos de excelente factura como Petra Praise 2: We Need Jesus (1997), God Fixation (1998), Jekyll & Hyde (2003) y su versión en español, dos años más tarde. También en 2005 se grabó un disco en vivo que contó con la particularidad de incluir en un mismo show a sus dos cantantes: Greg X. Volz y John Schlitt.
Vuelta a la Argentina y… ¿despedida?
Diciembre de 2005 era la fecha señalada y promocionada desde el Superclásico de Dante Gebel para marcar el fin de una historia. Un repleto Estadio de River fue testigo de lo que se suponía era la despedida de Petra de los escenarios. Un puñado de canciones bastó para enfervorizar a las masas. Quienes asistieron a ese evento habrán pensado: «listo, esto ya no me lo quita nadie. Asistí al último concierto en la historia de Petra». Lo cierto es que dos años más tarde, la banda volvió a visitar Buenos Aires, con la vuelta de Bob Hartman al trajín de las giras, un eterno John Schlitt y el inicio de una formación inestable en los demás puestos.


Mucha música pasó debajo del puente en este medio siglo de la banda de rock más popular del ámbito cristiano. ¿Será mucho pedir «medio siglo más y no molestamos más»?
Parados sobre la Roca
El nombre de Petra no es casual, por supuesto, y supongo que no amerita aclaración alguna en este párrafo. Tampoco es casual que en estos 50 años, ni la banda, ni algunos de sus miembros se hayan visto envueltos en escándalos o difamaciones. Al talento innato, los integrantes de Petra le sumaron un alto grado de responsabilidad a la hora de ocupar un lugar en la formación. Si bien el rock fue su estandarte a la hora de abrirse camino, sus letras fueron las que definieron el verdadero llamado de la banda. Nunca un eufemismo para demostrar su fe. Nunca un título que busque el escándalo por sobre el mensaje que se quería dar. Nunca una pisada en falso, en las arenas movedizas en las que sucumbieron muchos artistas cristianos que privilegiaron el dinero, la fama y los premios por sobre su vocación. Siempre, siempre, parados sobre la Roca.
Por Damián Sileo – Periodista.
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