El Arena de CDMX comenzó a llenarse lentamente desde temprano, hasta alcanzar un rotundo sold out. Afuera se respiraba un ambiente distinto al habitual: paz, alegría y una clara expectativa espiritual. Una vez dentro, el público fue recibido con una serie de videos conmemorativos que repasaban los 25 años de trayectoria de Miel San Marcos, incluyendo imágenes de la infancia de los hermanos Morales, así como fragmentos de conciertos y álbumes que marcaron su historia.
El evento inició oficialmente con la aparición de los tres hermanos, quienes expresaron su agradecimiento y entonaron las primeras canciones de la noche. La lista de invitados comenzó con la participación de Sury Cruz, seguida por un bloque de temas emblemáticos de la agrupación, como «Eres Dios» y «Música del Cielo». A medida que avanzaba el concierto, el ambiente de gozo y avivamiento se hacía más evidente entre los asistentes.
En un momento especial, Josh y Luis Morales hablaron sobre la importancia de que las nuevas generaciones continúen en adoración. Con ese mensaje, cedieron el escenario a Matthew y Waleska, quienes interpretaron canciones como «No Me Avergüenzo», «Él Volverá» y otros temas que ellos mismos han popularizado.
Más adelante, Montesanto se unió para presentar junto a MSM una nueva canción titulada «Avivamiento», además de «Fiesta en el Desierto». Entre cada participación especial, la banda retomaba el escenario para interpretar canciones adicionales de su repertorio.
La noche continuó con la intervención de Kim Richards (Un Corazón), quien cantó «Dios de Milagros» junto a Miel San Marcos. Luego llegó el turno de Juan Carlos Alvarado, quien dedicó palabras especiales a los hermanos Morales e interpretó clásicos como «No Basta». Posteriormente apareció Marcos Witt, uniéndose para cantar temas como Hermoso Eres.
Uno de los momentos más emotivos se produjo con la llegada de Coalo Zamorano y Nadia, quienes interpretaron «No Hay Lugar Más Alto» acompañados por un mariachi, generando uno de los instantes más recordados de la noche.
Hacia el cierre, aunque el concierto se acercaba a su final, el ambiente de celebración y adoración se mantenía intacto. La agrupación concluyó la velada con «Júbilo», dejando al público con la sensación de haber sido parte de una noche histórica para la música cristiana en nuestro idioma.
Ph y reseña: Wuilber Rodríguez
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