En el Evangelio de Juan, capítulo 21, Jesús hace una de las declaraciones que más me enseñó en este último tiempo. Pedro le hace una pregunta a Jesús acerca de Juan y la respuesta de Jesús realmente me asombra. Luego de su resurrección, Jesús está hablando con Pedro y le anuncia que iba a morir de una manera muy difícil (su futuro martirio). En ese momento, Pedro mira a Juan —el discípulo amado— y le pregunta (parafraseando): «¿Y él qué? ¿Qué le va a pasar?»
No sé si me sorprende más la pregunta de Pedro o la respuesta de Jesús. Claro que, si nos ponemos en los pies de Pedro, yo también hubiese querido saber. No sé si por «chusma» o por curiosidad, por comparación o cual sería el motivo, pero me siento muy identificada con Pedro y su pregunta.
La respuesta de Jesús lo hace más interesante aún, porque le responde: «¿y a ti, qué?» En mi lenguaje sería: «Y a ti, ¿qué te importa?», «¿Y tú que te metes?» o «Eso no es asunto tuyo»; y remata la respuesta diciendo «sígueme tú».
Este pequeño diálogo me hizo pensar en algunas cuestiones que me gustaría compartirlas contigo:
Primero, si prestara más atención a lo que Jesús me dice y entendiera la importancia de las palabras de Jesús en mi vida, no estaría preocupado por los demás, ni por sus asuntos.
Segundo, me enseñó a no compararme con los demás. Esto es un gran problema que tenemos en la actualidad y que mucho tienen que ver las redes sociales. Cada camino es diferente, cada propósito es único; así que no te preocupes por el otro, lo que hace o va a hacer, enfócate en tu propio llamado. Jesús termina diciendo: «Sígueme tú», Dios te está hablando a ti. Sé fiel a Jesús.
Claro que uno tiende a ver a los demás y querer saber, pero en la mayoría de los casos, cuando miramos a los costados suele ser para compararnos y terminamos dándole lugar a sentimientos que no son edificantes.
Te animo a concentrarte en lo que realmente importa: lo que Dios quiere de ti. No necesitas entender el camino de todos, solo ser fiel en el tuyo.
¡Hola! Soy Natalia Kaukian. Hija menor de un papá pastor y una mamá médica. Uno ayuda con las heridas físicas, el otro con las heridas espirituales. De ese combo nací yo, Nati de “@milla.extra”. Docente, casada con un músico, recientemente mamá y, por sobre todas las cosas, cristiana… cristiana por convicción.


















