Necesitamos ver para creer, por eso es que la fe nos cuesta. Algunos menos, otros más, pero la realidad es que hay muchas cosas que si no las hemos visto, no las creemos. O Justamente las creemos porque las hemos visto.
Cuando mi hijo era más pequeño y comenzó a comer solo, me costó mucho que tome leche de vaca, alimento que en mi país algunos pediatras recomiendan bastante, y otros, nada. Yo me críe a base de leche, era «obligatorio» tomar uno o dos vasos por día, pero mi hijo no quería saber nada, hasta que un consejo me sirvió. La idea fue la siguiente: «tú sirve la lecha y déjala a la vista, no lo presiones, no le insistas, mientras juegue y vaya y venga, se ira acercando y la irá tomando».
Hace poco, noté que mis compras de frutas se pudrían en la heladera, así que recordé ese mismo consejo. Dejé un plato de frutas sobre la mesa. El que entra y sale, las ve, sabe que están. Si tiene hambre, las tiene a su alcance y si no tiene hambre, simplemente se tienta a comer saludable.
¿Qué pasaría si hiciéramos lo mismo con la Palabra de Dios? ¡Cuántas veces nos olvidamos de leer la Biblia, de orar, de pasar tiempo con el Señor! A mí me pasa, pasan días y simplemente no hago el devocional, o no oro, no me organizo lo suficiente para hacerlo porque creo que tiempo tenemos todos para lo que queremos.
Cuando esto nos suceda, te doy un consejo: déjalo a la vista. ¿Dónde tienes tu Biblia? Déjala a la vista, no metida en un cajón o solo en la mesa de luz donde solo la ves de noche y nada más. Déjala a la vista, donde puedas verla, donde pases y veas que allí está, donde puedas abrirla, aunque sea un ratito y leer un versículo. Pega versículos en las paredes, en la cocina, en la heladera o refrigerador, en la puerta de tu casa, en tu oficina, en el fondo de pantalla del celular. ¿Tienes la app de la Biblia en tu celular? Ok. Pon notificaciones a los versículos, que te recuerde que debes leerlo.
Hace un tiempo me contaron que hay una app que pone alarmas cada determinado tiempo para recordarte que debes tomar agua. ¡Es increíble que necesitemos un recordatorio para tomar agua! Así es como funciona: ¡Recuérdale a tu mente que necesita orar y leer la Palabra! Ponte alarmas.
La realidad es que el mundo cada vez nos pondrá más planes para hacer y para tener menos tiempo para nuestra comunión con Dios. Pero también es real que cuando quieres hacer algo, encuentras la forma.
Busca estrategias para acercarte a Dios, hazlo. Lo necesitamos. Cualquiera de estos consejos que te he contado y te sirvan, úsalos.
Gracias a mi hermana Ceci, la que me recomendó por primera vez dejar la leche a la vista, tuve ese consejo que me sirvió para la vida.
¡Hola! Soy Natalia Kaukian. Hija menor de un papá pastor y una mamá médica. Uno ayuda con las heridas físicas, el otro con las heridas espirituales. De ese combo nací yo, Nati de “@milla.extra”. Docente, casada con un músico, recientemente mamá y, por sobre todas las cosas, cristiana… cristiana por convicción.


















