Las redes sociales como Instagram, Facebook o TikTok, entre otras, tienen un algoritmo para cada uno de sus usuarios. Saben qué tipo de contenido mostrarle a cada persona. Si reacciones a un post o pasas tiempo mirando videos de un tema en particular, la red social comenzará a mostrarte más videos o contenido de ese tema para atrapar tu atención y que pases tiempo en esa aplicación. Y así es como se forma el algoritmo.
En Instagram, por ejemplo, si buscas en la lupa te saldrá contenido especialmente para ti, porque la red social sabe lo que te interesa por tu comportamiento frente a esos temas. Y es así es como nos mantienen totalmente entretenidos por mucho tiempo. Pasamos y pasamos videos y publicaciones sin tener un principio y un final.
Pero, ¿qué pasaría si también contáramos con un algoritmo espiritual? ¿Qué pasaría si nuestra vida y nuestra mente estuvieran llenos de contenido espiritual? ¿Qué pasaría si dedicamos más tiempo en comunión con Dios que lo único que vemos en nuestra rutina sea espiritual?
Sinceramente, creo que hay un libro que se adapta a todos los gustos, necesidades y momentos de la vida de cada uno. Sí, hablo de la Biblia. En la palabra de Dios todos podemos encontrar lo que necesitamos. El problema muchas veces es que no pasamos el suficiente tiempo dedicados a ella.
Somos diferentes, tenemos historias diferentes, tenemos problemas diferentes, gustos diferentes pero la Biblia tiene el algoritmo justo para cada uno. No tengo idea cómo Dios logró eso, pero por algo es Dios, sabe y puede hacer absolutamente todo para todos.
¿No sería muy útil para nuestra vida que cuando estemos en diferentes pruebas o situaciones, vengan automáticamente versículos a nuestra memoria para darnos ánimo y ayudarnos? Eso no pasará si no leemos o pasamos tiempo con Dios y Su Palabra.
Así como pasamos horas viendo videos entretenidos en redes, podríamos pasar horas leyendo historias o promesas de Dios, y estoy segura que observaríamos nuestro día a día muy diferente. Las mañanas las veríamos como nuevas oportunidades. Las dificultades las veríamos como formas de acercarnos a Dios y aprender lo que Él quiere enseñarnos.
Hay una frase que me gusta mucho que dice: «Cuando pones todo en las manos de Dios, ves la mano de Dios en todo». Y así es, cuando ponemos a Dios primero, nuestro algoritmo espiritual comienza a mostrarnos a Dios en todos lados y en todo lo que nos pasa.
Hoy te invito a modificar tu algoritmo, en vez de pasar tanto tiempo en redes, pasemos más tiempo en Su palabra. En vez de darle lugar a nuestros pensamientos —que no siempre son positivos ni alentadores— comencemos a cambiar el algoritmo de nuestra mente con pensamientos de bien y versículos que nos ayuden en diferentes situaciones. En vez de dudar de nuestro comportamiento y cómo actuar, comencemos a ser ejemplo de conducta y testimonio. Pongamos todo lo que hacemos y somos en las manos de Dios que es el único capaz de cambiar nuestro algoritmo por un algoritmo espiritual.
¡Hola! Soy Natalia Kaukian. Hija menor de un papá pastor y una mamá médica. Uno ayuda con las heridas físicas, el otro con las heridas espirituales. De ese combo nací yo, Nati de “@milla.extra”. Docente, casada con un músico, recientemente mamá y, por sobre todas las cosas, cristiana… cristiana por convicción.


















