¿Alguna vez te recomendaron hacer una lista de cosas a favor o en contra? Puede ser en la pareja, en el trabajo, lo que sea. Cuando hay que tomar decisiones y no sabemos bien para donde ir o que opción elegir, es una buena estrategia. La lista que más cosas a favor tenga, es la opción que solemos tomar.
Hace un tiempo, escuché que una chica buscaba novio y tenía prácticamente una lista de pretensiones o deseos que quería que ese «futuro novio» tenga. No voy a debatir si está bien o mal hacer listas, pero lo que me hizo reflexionar es que no encontraba esa persona y se frustraba porque nadie cumplía «al 100%» sus expectativas. Siempre había algo en esa lista que le faltaba a la otra persona.
Lo cierto es que, si nos ponemos a pensar, estoy segura que todos o la mayoría de quienes estén leyendo esto, son felices, pero algo cambiarían de su realidad, de su pareja, de su trabajo, de su familia, de sus amistades. Esperamos que el 100% de nuestras pretensiones estén cubiertas.
Es difícil darse cuenta que ni nosotros somos el 100% de alguien, ni el otro puede cubrir nuestro 100% de expectativas. ¡Y está bien que así sea! Nos van a decepcionar y nosotros vamos a decepcionar también. Es parte de no ser perfectos.
Lamentablemente, a veces ni siquiera Dios, que es el único perfecto, cumple con nuestras expectativas porque lo cuestionamos, lo ponemos en duda, lo probamos y hasta le exigimos cosas.
Con este articulo quiero que pensemos juntos en cómo estamos llevando nuestra vida con el prójimo, cómo somos nosotros con el otro y cómo somos con Dios. Nadie en este mundo va a poder llenarte el 100% porque, aunque lo intente, siempre habrá algo en lo que no estes de acuerdo o que no te guste. No pongas tu esperanza ni tu dependencia en el otro, en lo que hace, en lo que no hace, en como habla, como se comporta o en lo que aún le falta para alcanzar tus expectativas.
Es importante que recuerdes que esas cualidades del prójimo, Dios muchas veces las usa para ayudarnos a madurar. En proverbios 27:7 dice: «El hierro se afila con el hierro y el hombre en el trato con el hombre«. No estamos diseñados para completar a un otro, pero sí para cumplir los propósitos de Dios.
Piensa en qué tipo de prójimo estas siendo, y anímate a empezar a depender de Dios al 100%, es el único que no decepciona ni falla y que puede superar ampliamente tus expectativas.
¡Hola! Soy Natalia Kaukian. Hija menor de un papá pastor y una mamá médica. Uno ayuda con las heridas físicas, el otro con las heridas espirituales. De ese combo nací yo, Nati de “@milla.extra”. Docente, casada con un músico, recientemente mamá y, por sobre todas las cosas, cristiana… cristiana por convicción.


















