No sé si a ustedes les pasa, pero cuando tengo un problema mi cabeza se hace un mundo y, por más vueltas que le doy (que son muchas vueltas, porque aunque sea un problema chiquito y cotidiano sobre pienso demasiado las cosas), no encuentro soluciones… o no funcionan.
Pienso en David y Goliat, ese problema sí que era grande, literalmente, un hombre mucho más grande imposible de derribar, ¿y la moraleja de la historia? No importa que tan grande sea la dificultad, gana quien tiene a Dios.
Sara tiene un problema físico, no puede tener hijos. Cuando ya es demasiado tarde para la lógica humana, ella queda embarazada. ¿Moraleja? Dios siempre cumple sus promesas.
Me fascina la historia del ladrón de la cruz. El hombre estaba pagando su condena, la consecuencia de sus actos era la muerte. La muerte justo al lado de Jesús. Minutos antes de su muerte, conoce a su Salvador. Y quizás piensas que Jesús podría haberle salvado la vida, pero Jesús hace mucho más que eso, lo recibe con Él en el paraíso. ¿Moraleja? Gana quien cree en Dios.
Pedro, Jesús y la tormenta. Pedro, en un acto desafiante, le pide a Jesús caminar sobre el agua, y Jesús se lo concede. Hasta que Pedro se desenfoca y comienza a ver la tormenta en vez de mirar a Jesús. ¿Moraleja? Por más grandes que sean las olas, gana quien tiene a Dios, quien no aparta su mirada en Él.
A veces, las olas se levantan altas, muy altas, mucho más alto que nosotros mismos. Y a veces, miramos a los problemas desde abajo, porque nos hacen sentir pequeños, muy pequeños, frágiles e indefensos. ¿La moraleja? Gana quien confía en Dios, y no hablo de ganancias materiales. La mayor ganancia no viene de cosas tangibles sino que son espirituales; de esas que no se consiguen con dinero, ni con trabajo duro o por mérito, solo con Dios y en Dios. El único capaz de dar paciencia, paz, amor, templanza, esperanza, fe, aun en situaciones humanamente destructivas.
Si estás al lado de Dios, estás del lado ganador. Aunque la vida se ponga complicada, con fuertes tormentas que nos zarandean, con gigantes humanamente imposibles de derribar, aunque estemos viviendo las consecuencias de nuestros malos actos, Dios aún, en el último segundo de vida, nos da la oportunidad de estar del lado ganador, de pasar la eternidad en el Paraíso con Él. Nunca pienses que es tarde.
¡Hola! Soy Natalia Kaukian. Hija menor de un papá pastor y una mamá médica. Uno ayuda con las heridas físicas, el otro con las heridas espirituales. De ese combo nací yo, Nati de “@milla.extra”. Docente, casada con un músico, recientemente mamá y, por sobre todas las cosas, cristiana… cristiana por convicción.


















