Cualquier cristiano en proceso de maduración sabe que la vida en Cristo es un desafío continuo a nuestra fe. Dios ha depositado en nuestras manos una medida de fe para que le demos crecimiento (Romanos 12:3). La fe es un requisito fundamental para vivir en esta tierra.
«Esa Buena Noticia nos revela cómo Dios nos hace justos ante sus ojos, lo cual se logra del principio al fin por medio de la fe. Como dicen las Escrituras: «Es por medio de la fe que el justo tiene vida […]» (Hebreos 10:38-39, NTV).
Cuando nacimos de nuevo la fe nació con nosotros. La fe es creer, es confiar plenamente en nuestro Creador y en sus tiempos, es tener expectativas reales y genuinas basadas en las promesas que están escritas en la Biblia para nosotros de parte de Dios y no en lo que nuestros sentidos nos dicten. La fe es lo que debería mantenernos encendidos y expectantes. «Ahora bien, la fe es la garantía de lo que se espera, la certeza de lo que no se ve» (Hebreos 11:1, NVI).
Vivir por fe es comprender que nuestra posición es la de hijos de Dios (Efesios 2:6) y que solo desde ese lugar podremos edificar nuestro caminar diario. Desarrollando y alimentando una fe fuerte y firme que no se rinde, que es capaz de enfrentar y vencer cualquier obstáculo que sea una amenaza para nuestro propósito. Un claro ejemplo que debemos releer las veces que sea necesario cuando notamos que nuestra fe comienza a debilitarse por las presiones que estemos viviendo se encuentra en el libro de Hebreos capítulo 11, que examina algunos ejemplos de hombres de fe que fueron capaces de creer y depositar toda su confianza en Dios más allá de toda circunstancia.
La mayoría de los versículos comienzan diciendo: «Por la fe», quiere decir que por medio de ella fueron capaces de transformar circunstancias, de vencer y conquistar, de tomar decisiones sabias, de saber esperar y actuar en el momento oportuno, de avanzar y seguir creyendo aun cuando no veían indicios de una respuesta inmediata. Ellos fueron capaces de confiar y vivir por fe.
¿Nosotros seremos capaces de confiar? El llamado que Dios nos está haciendo es vivan por fe, porque esa es la clave de la vida. Vivan confiados, sin detenerse, siempre avanzando y creyendo que se nos ha dado un arma capaz de derribar cualquier tipo de imposibilidad: la FE.
Si perdemos la fe, perdemos el rumbo y la esperanza. Lo perdemos todo. Afloran nuestras inseguridades y el temor toma el control para traer descontrol. Nuestra perspectiva de la vida se torna confusa y la duda detiene nuestra capacidad de conquista.
La fe es nuestra seguridad, nuestro amparo, nuestra certeza y nuestra esperanza de poder vivir los resultados de un estilo de vida alineado a las expectativas y al propósito que Dios planeó para cada uno de nosotros. La fe es para ahora. ¡La fe en Cristo puede transformarlo todo!
Autora: Ruth Castro
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