En La Palabra de Dios dice que el Señor es nuestro pastor y la iglesia Su rebaño. ¿Qué tareas desempeña un pastor de ovejas? Vigilar a cada una de ellas con el fin de que evitar que se alejen del camino, brindarles atención, cuidado y protección ante los enemigos, conducirlas a lugares donde puedan alimentarse con pastos frescos y no les falte el agua para estar bien nutridas. El pastor es la figura de confianza y provisión.
Cada uno de nosotros debe cultivar un deseo genuino para permitirle al Señor que conduzca su vida. Esto significa renunciar a ideas e intereses personales y que Su Palabra sea la que alimente, nutra y guíe nuestra vida. En Isaías 40:11 (NTV) dice: «alimentará su rebaño como un pastor; llevará en sus brazos los corderos y los mantendrá cerca de su corazón. Guiará con delicadeza a las ovejas con crías».
¿Qué hará el Señor con sus hijos?
- Los alimentará. Les dará lo que necesiten de la manera correcta y en el tiempo correcto.
- Los llevará en sus brazos para darles protección, cerca de su pecho para que sepan que hay en Su corazón.
- Guiará sus pasos, los conducirá por el camino indicado y si se desvían los ayudará a que vuelvan a la senda correcta.
¿Estamos dispuestos a dejarnos pastorear?
¿Seremos capaces de someternos a la voluntad de Dios, de hacer cambios radicales, o un cambio de dirección si es necesario? Muchas veces en nuestro interior se librará una lucha de si seguimos nuestros planes u obedecemos a lo que Dios nos está indicando. Nuestro Padre sabe lo que es mejor para nuestra vida, conoce lo que pensamos, nuestros sueños y anhelos, aún más nuestras luchas. Sabe cómo acompañarnos en el camino, dónde están los peligros y cómo darnos descanso.
«Yo soy el buen pastor; conozco a mis ovejas, y ellas me conocen a mí, como también mi Padre me conoce a mí, y yo conozco al Padre. Así que sacrifico mi vida por las ovejas» (Juan 10:14-16, NTV). El Señor no solo nos conoce, sino que también nos brinda la oportunidad de estar cerca de Él para que aprendamos a reconocer Su voz. Este es el factor clave: reconocer la voz de Dios para dejarnos conducir por Él. Si realmente conocemos Su voz, no seremos confundidos por otras voces que se encuentren en el camino.
Nuestra relación con Jesús debe ser tan cercana e íntima que ninguna otra voz pueda opacar la suya. Que ninguna mentira del diablo, que ninguna enfermedad, adversidad, tormenta, tentación, duda o temor sea más fuerte que la voz de nuestro Buen Pastor. Así como las ovejas necesitan ser guiadas, nosotros debemos dejarnos conducir por nuestro Padre Celestial. No lo sabemos todo, pero Él sí. Mantengamos la confianza, en Sus manos nuestro futuro está seguro.
Autora: Ruth Castro
Somos Reactivoz, la plataforma de noticias, música, actualidad y cultura cristiana para Latinoamérica. Si quieres apoyarnos comparte las noticias e información que han sido de tu interés.


















