Estamos, poco a poco, acostumbrándonos a ver las cosas en base a números y solo a eso. A lo que me refiero es lo siguiente: vemos videos de iglesias multitudinarias, basamos opiniones en cantidad de seguidores en redes sociales, definimos si algo es exitoso o no en base a números o cantidad de visualizaciones. Un orador o predicador con muchos seguidores o likes nos da cierto grado de confianza o de simpatía. Aunque ni siquiera sepamos quién es y pensamos: «por algo lo seguirá tanta gente».
Una de las tantas cosas que aprendí –y sigo aprendiendo– en el servicio a Dios en la iglesia es que con uno solo basta. Me costó mucho entenderlo y aplicarlo, pero desde que me lo dijeron, cambió mi perspectiva.
Claro que uno como líder u obrero tiene que hacer las cosas con excelencia, con humildad, y siempre dando lo mejor de uno pensando que todo lo que hacemos es para el Señor. Pero la realidad es que, en la práctica, cuando uno realiza una actividad y lo hace con ganas y entusiasmo, quiere que mucha gente participe y organiza en base a eso. Busca llamar la atención, se hacen videos motivacionales y se arma una linda invitación para que los hermanos asistan, y muchas cosas más en pos de que ese encuentro sea un éxito.
Mi decepción venía cuando llegaba el evento y se presentaban muy pocos o los mismos de siempre. Y claro que nunca faltan los comentarios desmotivadores que terminan de hundirnos como: «qué lástima, somos poquitos» o «la próxima hay que hacer tal o cual cosa».
De una cosa estoy convencida, si uno hace su trabajo para el Señor con todo el corazón y no se olvida que todas las cosas son para Él y para Su reino, con uno solo que venga y conozca al Señor, es suficiente. Ya es una actividad exitosa, aunque los números digan lo contrario.
Que los números no te desanimen. Claro que hay que trabajar para alcanzar a multitudes y uno quiere que sean muchos los que conozcan del Señor, pero te puedo asegurar que Dios está en eso también. Por algo el Señor movió a esa única persona a estar en esa actividad. No te bases en los números ni en las multitudes, recuerda que es Dios quien llama.
Jesús les predicó a miles de personas, pero también se sentó individualmente con algunos para acercarles el Reino de Dios.
Haz la actividad, ponle el corazón y la oración. No te desmotives. No dejes de hacer cosas para el Señor solo por tener pocos «seguidores», pocos jóvenes o sean «siempre los mismos». Dios llama a quienes están dispuestos y tú eres Su instrumento. Que eso te dé orgullo, después de todo, Dios no mira lo que nosotros miramos (cantidades), Dios ve el corazón.
¡Hola! Soy Natalia Kaukian. Hija menor de un papá pastor y una mamá médica. Uno ayuda con las heridas físicas, el otro con las heridas espirituales. De ese combo nací yo, Nati de “@milla.extra”. Docente, casada con un músico, recientemente mamá y, por sobre todas las cosas, cristiana… cristiana por convicción.


















