La mayoría de las veces hablamos de procesos, de cómo atravesarlos, de qué dice la Biblia acerca de ellos, de por qué suceden y muchas cosas más relacionadas con las situaciones difíciles que nos pasan en el día a día, y es muy edificante que así sea. Pero hoy te quiero invitar a que pensemos en las cosas buenas y lindas que tenemos y que podemos disfrutar.
Para la dirección que mires: derecha o izquierda, arriba o abajo, estoy segura que puedes ver cosas que te gustan, de las que estás orgulloso u orgullosa y que puedes disfrutar: la naturaleza, una casa, un automóvil, el trabajo, los estudios, la familia, amigos, pareja, hijos, hobbies, comida, ropa; se me ocurren muchas más y estoy segura que a ti también. Hay cosas, situaciones o personas que nos hacen felices y que nos hacen mirar al cielo y agradecerle a Dios porque nos llenan el corazón. Nos dan ánimo, nos dan fuerzas. Esas cosas, claramente, también Dios las pensó para cada uno de nosotros. No todo en nuestra vida es malo o son procesos, claro que sí los hay y siempre los habrá («en el mundo tendremos aflicciones», dice la Biblia), pero ¿por qué no centrarnos hoy en lo lindo, en todo lo que Dios creó y pensó para que la pasemos bien y disfrutemos?
Hoy fue el primer día de clases después de las vacaciones de invierno en Argentina. Y escuché a un padre en la puerta del jardín de infantes (kinder) decir: «¡Vamos que faltan 20 semanas, más o menos, y vacaciones de nuevo!». En ese momento me reí, ¡habían contado las semanas! Pero después me quedé pensando: ¿Por qué será que no podemos disfrutar del hoy? Es el primer día de vuelta al colegio y ya estamos pensando en el mañana o de aquí a veinte semanas.
Vive, disfruta las cosas buenas y lindas que hizo el Señor. Desde los más pequeños hasta los más grandes detalles, disfrútalos. Por un instante, no nos enfoquemos en las pruebas, en los problemas, en los procesos, pensemos en todo lo que Dios nos ofrece para el día a día. Seamos agradecidos a Dios por todo.
Te animo a que cuando termines de leer este artículo le agradezcas a Dios, por todo lo que puedes disfrutar, por aquellas cosas que te gustan, que te hacen bien; y si piensas en una persona, le mandes un mensajito de agradecimiento y de valoración por estar en tu vida.
¡Hola! Soy Natalia Kaukian. Hija menor de un papá pastor y una mamá médica. Uno ayuda con las heridas físicas, el otro con las heridas espirituales. De ese combo nací yo, Nati de “@milla.extra”. Docente, casada con un músico, recientemente mamá y, por sobre todas las cosas, cristiana… cristiana por convicción.


















