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Un Jaque Mate al fracaso

El fracaso es el resultado adverso en una cosa que se esperaba sucediese bien. Todos tenemos algo en lo que hemos fracasado o que así lo sentimos: estudios, trabajos, metas, parejas, etc. Si bien es cierto que puede haber fallado nuestro plan, nuestro parámetro de fracaso es muy relativo. A veces podemos sentir como «fracasos» a muchas situaciones que, quizás para otros, no lo son.

Si te preguntara, ¿qué sentimientos se presentan frente a algo que no salió como esperábamos? La respuesta no serían sentimientos positivos: tristeza, preocupación, desilusión, desesperanza, y todos los demás que se te ocurran.

Me pongo en la piel de los discípulos de Jesús en el momento de Su muerte y en los días posteriores. No era el final que esperaban; con todo lo que Jesús había hecho, ¿cómo iba a terminar así la historia? Los que vieron sus milagros estaban gritando «¡crucifíquenlo!» ¿Cómo lo iban a matar?  ¿El hijo de Dios muerto? ¡Qué fracaso! ¡Es el final¡ ¡Ya está! ¡Se acabó! Contra la muerte no se puede… ¿Ahora qué? Ya no había más nada por hacer, Jesús ya no estaba. Todo era desesperanza, desilusión y tristeza.

Pero lo que ellos no sabían es que había un propósito mayor, que había que pasar por ese momento para llegar a otro mucho más sublime y esperanzador. Y ahí está Jesús, al tercer día, haciendo un JAQUE MATE. La muerte no lo detuvo de su propósito, la muerte era parte del plan. Claro que con «el diario del lunes» hoy lo vemos, pero en ese momento no habrá sido nada fácil para los discípulos y todos los que creyeron en Él.

¿Y si empezamos a ver los fracasos como parte del plan? ¿Y si nos replanteamos qué es realmente un fracaso? Y si así lo sentimos, y no funcionó nuestra ilusión, ¿será el fin o habrá propósito aún en ello?

Cuando Dios camina a nuestro lado, no hay absolutamente nada que se le escape de las manos. No hay fracasos en el plan de Dios. Dios no tiene un «Plan B». No lo necesita, porque el plan siempre funciona. Si tu caminas con Él, te garantizo que cada cosa que veas como «fracaso» tiene propósito. Tiene un aprendizaje. Tiene la capacidad de moldearnos a nosotros mismos, de moldear nuestros deseos y, a veces, hasta de redirigirnos.

Tampoco estoy diciendo que toda la vida será exitosa, no a los ojos de este mundo. Solo quiero que comencemos a ver nuestra vida como un constante aprendizaje de la mano de Dios. Si Dios permite que algo no prospere, confía. Si una decisión, un trabajo, un matrimonio, lo que sea que pueda pasarte, fracasó… ponlo en las manos de Dios y te puedo garantizar que hay un propósito mayor en todo.

Es lógico y normal frente a una situación así estar triste, desilusionado, con temor al futuro, pero nunca te olvides que si Dios está en el control, hay esperanzas de un JAQUE MATE.

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