Hace tiempo atrás, escribí una nota haciendo referencia al Capitán América y la sanidad del alma. Así que ya era hora de volver al mundo de Marvel y que mejor escribir sobre mi personaje favorito: Spider-man.
Spider-man, o en español el Hombre Araña, es un personaje creado en la década de 1960 principalmente por Stan Lee, ya que este le dio la esencia al personaje. La particularidad de este superhéroe es que es tan humano como cualquiera, y a diferencia de otros, sus cómics expresan las problemáticas 

Al final, dejaron a Lee poner a su personaje en el último tomo de una revista que iba a dejar de ser emitida. Pero para sorpresa de muchos, el intento de mostrar a un personaje que según varios «no iba a generar interés», terminó siendo la imagen de Marvel por muchas décadas. Según varias encuestas a consumidores de cómics, un encuestado reveló que su preferencia por Spider-Man se debía a que era «acosado por aflicciones, problemas económicos y la cuestión de la existencia. En resumen, es uno de nosotros».
También lo que es destacable de este héroe es su uniforme que, más allá de su excelente diseño, resultó clave para el éxito del personaje puesto que «el traje cubre completamente el cuerpo de Spider-Man y la gente, sin importar su raza, puede visualizarse a sí misma dentro del traje e identificarse aún más con el personaje».
Ya escribí mucho sobre Spider-man y creo que he dado una buena introducción, pero ¿Qué tiene que ver un superhéroe con el llamado divino?
1. La representación simbólica
El hecho de que el símbolo de Spider-man pueda ser portado por cualquiera, quiere decir que no importa de dónde o quién eres, sino que lo que te hace merecedor del traje es el propósito que te lleva a salvar vidas.


En 1° Corintios 1:26-29 dice: «Hermanos, consideren su propio llamamiento: No muchos de ustedes son sabios, según criterios meramente humanos; ni son muchos los poderosos ni muchos los de noble cuna. Pero Dios escogió lo insensato del mundo para avergonzar a los sabios, y escogió lo débil del mundo para avergonzar a los poderosos. También escogió Dios lo más bajo y despreciado, y lo que no es nada, para anular lo que es, a fin de que en su presencia nadie pueda jactarse».
Ahora, ¿eso significa que un rico o un sabio no tienen un llamado? No, todos tenemos un propósito divino. Dios puede usar a un magnífico abogado nacido en la riqueza como a una niña criada en la calle. Cuando habla de sabios, se refiere a los que alardean de su conocimiento y poder como lo hacían los fariseos en ese entonces. Por lo tanto, no importa de dónde viniste o qué hiciste; lo importante es que Dios te da un propósito de vida que transforma hasta el entorno.
2. Las adversidades humanas
Nuestro héroe es una persona común que a diferencia de otros cómics, sí muestra sus debilidades como persona y eso no lo hace menos. Tanto en los cómics como en las películas, vemos que es un personaje con una carga de culpa (la muerte de Gwen), la venganza (la muerte del tío Ben) y un sentido de responsabilidad y empatía tan grande que se hace partícipe del dolor ajeno.


La obra del Espíritu Santo y la constante comunión con Dios hace que esos yugos no nos absorban hasta controlarnos, si no que somos controlados por el Espíritu.
Si bien podría seguir hablando mucho más sobre la relación de Spider-man con el llamamiento, pero considero que hasta aquí (por ahora) es suficiente. Nunca hay que olvidar que todos somos llamados por Dios a hacer grandes cosas sin importar dónde hayamos crecido, ni los problemas que hemos tenido, ni los errores que hayamos cometido. Todos tenemos oportunidad en Cristo.
Y como dice Efesios 4:1: «Por eso yo, que estoy preso por la causa del Señor, les ruego que vivan de una manera digna del llamamiento que han recibido». O en otras palabras… «Un gran poder conlleva una gran responsabilidad». Dios te bendiga.


Redacción en Reactivoz | Estudiante de medicina | Fan de Marvel.


















