Todos sabemos que estamos en épocas de «series y películas», ya la televisión fue tomando un segundo lugar y el auge son las plataformas. Ver series se transformó en un plan. Un plan que nunca alcanza porque, claramente, miramos capítulo tras capítulo y podemos llegar a terminar un serie en horas o días.
Pero, ¿qué pasa cuando no sabemos «qué mirar»? ¿Qué serie o película nos atrapará nuevamente? No se tú, pero yo suelo pedir recomendaciones; a amigos, busco en redes sociales según el género que tenga ganas de ver, pregunto a familiares qué están viendo actualmente y qué tal les parece, así yo también la miro. De repente, recomendarnos series y películas se torna una buena conversación.
También me gusta recomendar cuando una historia me parece buena, o demasiado buena. «Tenés que verla», «cuando termines contame que te pareció», esas son frases que claramente podrían salir de mí en cualquier momento.
Lo cierto es que podemos recomendar o aconsejar cualquier cosa que nos guste o nos haga bien: un negocio porque tiene buena mercadería y buen precio, una receta, un restaurant, un gusto de helado, un colegio, una carrera universitaria… y muchas cosas más.
Si pensamos juntos, estoy segura que hay muchas cosas que sabemos o hacemos porque las escuchamos de otros. Creo que algunas veces está bueno y sirve aprender de los consejos de los demás, tener en cuenta lo que nos dicen; pero también es importante que podamos pasarlo por nuestro propio filtro y ser sabios a la hora de tener que aplicar o no eso que nos dicen.
¿Qué pasaría si el «boca a boca» se transforma en la Palabra de Dios? ¿Qué pasa si, así como recomendamos series y películas, comenzamos a recomendar a Jesús? Funcionar, sabemos que funciona, así que nuestro consejo esta 100% comprobado.
Y hablando de cosas que pasan de boca en boca: el chisme… ¡que líos que ocasiona! El chisme vuela tan rápido que en algún momento no se sabe bien quién lo dijo ni cómo lo supo, pero ya todos lo saben. No hablo de las mentiras, eh… porque a veces los chismes son mentiras, pero los chismes que son verdad y que van de un lado al otro ¡tienen mucha velocidad y muchas veces empiezan con un «no le cuentes a nadie»! ¿Qué pasaría si Jesús, Su amor y Su mensaje de salvación, corrieran tan rápido como los chismes?
¿Alguna vez pensaste cómo las tradiciones de un pueblo pasaban de generaciones a generaciones si no tenían escrito nada? ¿Cómo la gente llegó a saber de Jesús si la Biblia (como hoy la conocemos) no estaba en ese entonces? ¡Del boca a boca! De contarles a los demás, a las futuras generaciones, a amigos, a niños, a familiares, de profesores a alumnos lo que a nosotros nos funcionó para la vida… y no hablo de bandas favoritas ni series de entretenimiento, hablo de Jesús. Que el mensaje de Jesús llegue a todos lados es nuestra tarea: a oficinas de trabajo, hospitales, cárceles, políticos, a otros países o donde sea que estemos.
Te animo a que pensemos y comencemos a aplicar juntos la idea del «boca a boca» de Jesús.
¡Hola! Soy Natalia Kaukian. Hija menor de un papá pastor y una mamá médica. Uno ayuda con las heridas físicas, el otro con las heridas espirituales. De ese combo nací yo, Nati de “@milla.extra”. Docente, casada con un músico, recientemente mamá y, por sobre todas las cosas, cristiana… cristiana por convicción.


















