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¡Uh… Tantos esfuerzos en vano!

Hace poco estaba con un grupo de personas y escuché a una de ellas contar todas las cosas que había hecho para llegar a un objetivo personal. Esta persona estaba segura de lo que quería, sabía cuál era su objetivo, pero el camino para llegar a esa meta no le estaba dando muchos resultados positivos. Todos los que estábamos allí escuchábamos atentos sus anécdotas hasta que uno concluyó con una frase que me dejó pensando hasta el día de hoy: «Uh… tantos esfuerzos para nada». Todos, hasta la persona que contaba su historia, coincidió y la conversación continuó, pero yo no pude evitar que esa frase hiciera eco en mi cabeza.

No sé si alguna vez te sucedió de esforzarte tanto por un objetivo que sentiste que todos los intentos, los esfuerzos, las idas y venidas, no sirvieron para nada. Que todo lo que pensaste y proyectaste fue en vano por no ver resultados. A mí me pasa muy seguido. Quizás porque esperamos resultados a corto plazo y como no lo vemos rápido, nos desalentamos y no perseveramos. Quizás también porque no buscamos antes la voluntad de Dios y consejos en hermanos o amigos y nos arriesgamos solos. Puede ser que lo estemos haciendo todo con nuestras propias fuerzas y sacando a Dios de nuestra ecuación, errores que no corregimos y vuelven a suceder, etc.

Pueden ser muchos los motivos, seguramente a ti se te ocurran otros. Pero déjame animarte y decirte que nada de lo que hagamos para Dios es «en vano». En los caminos del Señor todo lo que hacemos tiene un fin, un propósito. No porque nosotros seamos los mejores haciéndolo, sino porque si dejamos que sea Dios el que nos conduzca, Él pondrá Su mano en todo. Y aun, en lo que para nosotros sea un fracaso, Él tiene la capacidad y soberanía de resignificar todas las cosas.

La Biblia en 1° Corintios 15:58 nos dice que nada de lo que hagamos para Dios es inútil. Claro que no siempre veremos resultados inmediatos, pero tenemos la confianza, la fe, la esperanza y la tranquilidad de que, si es genuinamente para Él, dará frutos. Nuestros esfuerzos no serán en vano.

Aquí algunos consejitos anti-frustración:

  • Todo lo que hagas, hazlo como para Dios.
  • Que las motivaciones sean las correctas, las que agradan a Dios.
  • Ora y pide consejo. A veces, no le contamos nada a nadie y esa también es una opción, pero es muy importante que puedas hablar con alguien que pueda darte otra perspectiva del asunto. Pueden surgir ideas o puntos de vista que tú no has tenido en cuenta.
  • Persevera. Quizás, no sale todo al 100% como tú quieres, pero ese porcentaje que puedes modificar para que funcione, hazlo.
  • Sé flexible, moldeable. Dios está contigo en cada paso. Él estará abriendo y cerrando puertas para que puedas hacer Su voluntad, no pierdas de vista hacer lo que Él desee más que lo que tú deseas.
  • Si tus planes o proyectos no prosperan, es una respuesta de Dios también. Confía en Él, vendrán cosas mejores o simplemente no es el momento.
  • Los esfuerzos nunca serán en vano, de todo se aprende y Dios siempre está con nosotros. Aun en esas circunstancias nos enseña.
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