Ninguno de nosotros imaginó ser protagonista de esta realidad actual, en la que la humanidad entera se enfrenta a un virus invisible. Capaz de acabar con la vida de quien se atraviesa a su paso, en enero del presente año como si fuera parte de una película de terror el mundo occidental era testigo de lo sucedido en Wuhan, China. En ese momento, no creíamos que ese problema nos llegará a afectar a nosotros, pero contrario a esto, el virus se ha ido esparciendo alrededor del mundo trayendo profundos cambios sociales, económicos y culturales. A continuación compartiré los más importantes desde mi punto de vista.
Hola familia


Somos frágiles
En medio de la coyuntura actual, cada uno de nosotros ha podido ver a través de los medios de comunicación la desolación y los daños colaterales, de un mundo enfrentando un mal del cual ni el mejor presidente estaba preparado. Somos frágiles, siempre lo hemos sido, sino que ahora somos conscientes de ello. Ahora entendemos mejor esa frase de no saber valorar lo que se tiene hasta que se pierde, todos hemos perdido algo en estos tiempos difíciles, tal vez el ritual de encontrarse con los amigos, ir al gimnasio, ir al cine o simplemente caminar sin artefactos protectores de un enemigo invisible, y a la vez que hemos perdido, también hemos ganado en encontrar formas de re-inventarnos para ver la vida desde una perspectiva más humana y espiritual. Ahora nos es más fácil entender al otro, tenemos mayor voluntad de ayudar, de entregar sin esperar nada a cambio. Solo con la alegría de poder colaborar.
El mundo no será igual
Estamos en el inicio de un nuevo mundo, de una nueva década, pero sobre todo de una nueva oportunidad como sociedad, pero el cambio solamente ocurre cuando nos damos cuenta de las cosas que estamos haciendo mal. El egoísmo, la destrucción de la naturaleza, la corrupción en todos sus niveles, reflexiones antiguas las cuales se enfrentan a este entorno; estamos a punto de ver lo mejor o lo peor de lo que somos. Para quienes tenemos la convicción de que esto puede mejorar, tendremos el reto de cuidar de nuestros pequeños, enseñándoles con el ejemplo, con la dedicación por hablar menos y hacer más, con la transparencia de la honestidad, con el amor expresado en pequeños e inolvidables detalles, con la fuerza del bien sobre el mal.
Es ahora cuando debemos brillar sin dejar nada al azar. Cuando el mundo se auto-destruye en medio de guerras por el color de piel, es donde la diferencia surge de aquellos capaces de dejar atrás el egoísmo de una vida vacía. Quienes se renuevan para dar todo lo bueno de su corazón, sin esperar aplausos o distinciones, solamente la alegría de recibir esa sonrisa de parte de Dios diciendo hijo(a) no lo pudiste hacer mejor.
Escrito por: Guillermo Salgado
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