¿Cuántos autos rojos viste hoy? Probablemente no te acuerdes, aunque asegures que alguno seguro te pudiste haber cruzado, pero ¿qué pasaría si sabes que mañana te haré la misma pregunta? Probablemente mañana estés más atento a la cantidad de autos rojos que te cruces durante todo el día y, al finalizar mi pregunta, me respondas con un numero especifico o aproximado de autos rojos que te has cruzado.
Lo mismo sucede con las oportunidades. Lo mismo sucede cuando nos enfocamos en lo que realmente queremos. ¿Es real que no tenemos tiempo o necesitamos sacar el foco y ponerlo donde realmente importa? Este año empecé súper bien, devocional nuevo, agenda nueva, un año nuevo, 365 oportunidades de poder tomarme unos minutos para leer un versículo y orar. Me lo propuse y lo cumplí… al principio.
Después comenzaron las excusas: como estábamos de vacaciones tenía todos los horarios corridos y aprovechaba el tiempo para «descansar» o para disfrutar de la familia. Durante el año, las «corridas» familiares, de trabajo, de colegio de mi hijo, las actividades de la iglesia, etc. Siempre había una buena excusa para no tomarme ni siquiera 5 minutos, porque la verdad que sí los tenía, pero no estaba trabajando para que sucediera.
Como la primera pregunta de los autos rojos, no estaba buscando eso, ni pensando en eso, estaba concentrada en un montón de otras cosas y dejaba pasar lo que en teoría tiene que ser lo más importante para mi vida: mi comunión con Dios.
En este último artículo del año, quiero que juntos pensemos en algo que nos gustaría que suceda el año que entra. La realidad es que la noción de «año» como toda noción de temporalidad, es un invento humano. Dios no se mueve por años, ni por días, ni por horas; pero nos organiza y es necesario, así que vamos a utilizarlo a nuestro favor.
Pensemos juntos en algo que nos gustaría que suceda (intentemos que sea espiritual). Puede ser un plan, un objetivo (aunque si leíste mi artículo anterior sabes que no soy muy de planear… ja, ja), puede ser en nuestra relación con Dios, comenzar en algún ministerio de la iglesia, hablarle a alguien de Dios, volver a la iglesia… en fin, lo que estés viviendo y te gustaría comenzar. Ahora te invito a anotarlo y tenerlo presente, pegarlo en la pared, en la cocina, en la puerta, de fondo de pantalla, en la funda del celular, en algún lugar donde lo veas y puedas recordarlo (el lado de adentro de la puerta del baño es un gran «tip», ahí lo ves seguro, todos los días).
Ora por eso, y focaliza la atención en eso. Si todos los días te propones cumplirlo, o hablarlo con Dios, estoy segura que no faltarán oportunidades para hacerlo. Ah, sí.. claro que puede no salir, eh… pero es cuestión de perseverar y pedirle a Dios que nos ayude a focalizarnos en lo que Él quiere. Estoy segura que si Dios está incluido en tu plan, puede no ser fácil o no salir a la primera, puede que Dios nos redirija, pero oportunidades vamos a tener, autos rojos vamos a ver si estamos concentrados buscándolos.
¡Hola! Soy Natalia Kaukian. Hija menor de un papá pastor y una mamá médica. Uno ayuda con las heridas físicas, el otro con las heridas espirituales. De ese combo nací yo, Nati de “@milla.extra”. Docente, casada con un músico, recientemente mamá y, por sobre todas las cosas, cristiana… cristiana por convicción.


















