¿Conoces «el juego de las estatuas»? Es un juego que suele jugarse con niños pequeños. Consiste en bailar mientras suena la música, y cuando la música se detiene, tienes quedarte quieto como una estatua. Cuando todos los jugadores están quietos pasa una persona a controlar que nadie se mueva, incluso puede hacerlos reír o intentar que se muevan, pero sin tocarlos. El jugador que no logra quedarse inmóvil pierde y sale del juego. El ganador es la última persona que queda bailando sola.
En este último tiempo, Dios me estuvo mostrando el valor de «quedarme quieta y esperar». Soy una persona ansiosa, me cuesta mucho hacer solo una cosa a la vez, necesito estar ocupada y hacer las cosas «ya». Esperar se me complica bastante. No te puedes imaginar lo que «sufro» al ir a realizar trámites o esperar mi turno en el banco.
Estamos acostumbrados –o acostumbrándonos– al ahora, todo debe ser rápido y con muchos estímulos a la vez. Por ejemplo, al momento de escribir este artículo, también estoy enviando mensajes desde mi celular, mientras tomo mate y escucho y veo la radio en vivo. ¡TODO AL MISMO TIEMPO!
Siempre repito la frase: «El que mucho abarca, poco aprieta» ¿No crees que es mejor hacer una sola cosa a la vez? Pondríamos toda nuestra atención y concentración en eso y posiblemente las cosas se harían mejor.
¿Cómo podemos escuchar a Dios si estamos todo el tiempo ocupados? Hay momentos en los que hay que quedarse en «modo estatua», y no hablo de no hacer nada, porque aún en la espera estás haciendo algo: esperando.
Esperar activamente en Dios consiste en concentrarnos más y mejor en Su voz y en lo que Él nos quiere decir, o sea, estar más atentos. Si todos los canales de la consola de mi vida están abiertos, es muy probable que el sonido se «acople» y que no se escuche ningún canal con claridad. Y ni hablar si hay algo en el medio de nuestra relación con Dios que esté haciendo interferencia.
Mutea, silencia algunos canales o voces y concéntrate en Él. Pídele sabiduría para saber cuándo bailar y cuándo «quedarme como estatua». No te abrumes. Si estás atento y en sintonía con Dios, sabrás en qué momento hacer cada cosa.
¡Hola! Soy Natalia Kaukian. Hija menor de un papá pastor y una mamá médica. Uno ayuda con las heridas físicas, el otro con las heridas espirituales. De ese combo nací yo, Nati de “@milla.extra”. Docente, casada con un músico, recientemente mamá y, por sobre todas las cosas, cristiana… cristiana por convicción.


















