Cuando era más pequeña, apareció un chat llamado Messenger, era una aplicación para computadora donde podías conversar con tus amigos en línea. Recuerdo que coordinábamos una hora para conectarnos y chatear todos juntos. Podías hablar individualmente o armar grupos de chat. Ahora no parece algo muy común, pero en ese momento fue lo más innovador. Agregabas a las personas con sus e-mails y te colocabas un apodo o un nickname, hasta podías linkear que música estabas escuchando en ese momento para que todos lo vean. No me hagan sentir mayor y díganme si recuerdan algo de todo esto que estoy escribiendo, ja.
En este chat tenías la posibilidad de poner «estados» como ahora los puedes hacer en WhatsApp con fotos o texto. Podías elegir entre Disponible, No disponible, Ausente u Ocupado, entre otros. Esa opción mostraba cómo te encontrabas en ese momento, si estabas para chatear o no con todos tus contactos.
Hace pocos días, me encontré en una situación con otra persona donde no podía hacer mucho por ella, eran cuestiones personales que tenía que resolver sin mi intervención. Claro que le dije que estaría en mis oraciones y concluí mi mensaje diciendo: «Estoy disponible para lo que necesites».
Esto me llevó a pensar que muchas veces queremos ayudar y no sabemos cómo o no podemos. Nosotros mismos tenemos procesos, luchas, situaciones que debemos madurar y atravesar solos, pero nos gusta y necesitamos saber que tenemos personas alrededor que están disponibles para nosotros en cualquier momento.
Sabemos que pase lo que pase en nuestro día a día, Dios siempre está disponible. El teléfono de Dios nunca nos va a dar ocupado, fuera de señal ni nada de eso. Nuestro chat con Dios está siempre «Disponible», depende de nosotros comenzar a hablarle, a contarle, a leer su Palabra, a conectarnos con Él.
Es cierto que la oración es lo primero y último que debemos hacer. Sabemos que la oración es poderosa y que interceder por nuestros seres queridos es fundamental, para eso somos hermanos en Cristo. Pero qué lindo es cuando alguien nos dice que está disponible, ¿no? Que pase lo que pase, estará con nosotros. Poder contar con un hermano o hermana en Cristo nos hace bien, nos hace sentirnos queridos y acompañados.
¿Qué te parece si empezamos a mostrarnos disponibles frente a las personas que nos rodean? No esperando a cambio nada, quizás ellos no estén disponibles para nosotros cuando los necesitemos. No hablo de un cambio de favores. Hablo de imitar a Jesús. Jesús siempre tiene nuestro chat abierto y en «Disponible», y muchas veces somos nosotros los que estamos con el estado «Demasiado Ocupados» para conversar.
Muéstrate disponible para ayudar frente a las necesidades del prójimo. A veces, podemos ayudar con cosas materiales y hechos, pero también puede ser orando o simplemente estando «Disponible», sabiendo que cuando el otro necesite o quiera, puede contar contigo.
¡Hola! Soy Natalia Kaukian. Hija menor de un papá pastor y una mamá médica. Uno ayuda con las heridas físicas, el otro con las heridas espirituales. De ese combo nací yo, Nati de “@milla.extra”. Docente, casada con un músico, recientemente mamá y, por sobre todas las cosas, cristiana… cristiana por convicción.


















