¿Tienes el leve presentimiento de que Dios te volvió a elegir este año como su «Mejor Guerrero/a» para darte sus más grandes batallas? Si crees que es así, este artículo es para ti.
Es el último día de enero y sin más, ya estoy cansada y agobiada. Es apenas el primer mes del año, pero suele parecerme el mes más largo. Creo que es una mezcla de vacaciones y calor agobiante de este lado del mundo. Pero solo es mi percepción, a algunos se les pasa más rápido el mes, el tiempo… aunque teóricamente pasa a la misma velocidad para todos.
Últimamente, meditaba en el versículo de Mateo 11:28: «Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar», que en otras versiones dice: «Ustedes viven siempre angustiados y preocupados. Vengan a mí, y yo los haré descansar».
Cuando ya estamos cansados el primer mes del año, cuando sabemos que recién empieza una semana difícil o el día está complicado, Dios nos da la fórmula para continuar. No promete que no nos cansaremos, no dice que estaremos «0 kilómetro» para volver a empezar frescos, dice que Él nos va a hacer descansar, nos promete que en Él está el descanso. Él es quien recarga nuestra batería anímica.
Suelo estar cansada, física y mentalmente. Físicamente es inevitable no sentir cansancio cuando no duermes bien de noche y arrancas el día con la batería prácticamente agotada. Todos tenemos quehaceres, trabajos, casa, familia, hijos, novio/a, y demás ocupaciones que requieren atención, organización, movidas durante el día. Y claro, mentalmente todas las cosas que se cruzan por nuestra cabeza en apenas unos segundos: desde planes, detalles, preocupaciones, imprevistos, etc. En un mundo que va a mil por hora, es muy difícil no estar agotado, cansado, agobiado y cargado. Y para más, vivimos conectados con el celular a un mundo virtual que ejerce más presión en nuestra mente.
Algo que me encanta de la Biblia es que puede ser leída en cualquier época del año, cualquier día, en cualquier situación, idioma o país, en todas las culturas, en todos los siglos, y no solo es aplicable, sino que además de ser real y adaptable a la actualidad de cada uno, nos da soluciones. No solo dice: «Sí, entiendo que estés cansado…», sino que aparte de eso, nos dice cómo hacer para combatir con nuestras luchas y seguir adelante. SOLUCIONES. Jesús vino a solucionar nuestros problemas terrenales con promesas eternas. Jesús vino a solucionar nuestra lejanía de Dios. Resolvió con su muerte y resurrección nuestra salvación. Solos no hubiésemos podido acercarnos nuevamente a Dios.
Así que la próxima vez que estés agotado, agobiado o tengas algún problema, que tu primer recurso sea Dios. Que tu primera búsqueda de soluciones sea derivarlo al que es la solución: nuestro Dios.
Si tu cansancio es físico o mental, una lloradita, una oración y a seguir. Te puedo asegurar que Él renueva tus fuerzas, lo he comprobado y lo sigo comprobando día a día.
¡Hola! Soy Natalia Kaukian. Hija menor de un papá pastor y una mamá médica. Uno ayuda con las heridas físicas, el otro con las heridas espirituales. De ese combo nací yo, Nati de “@milla.extra”. Docente, casada con un músico, recientemente mamá y, por sobre todas las cosas, cristiana… cristiana por convicción.


















