Cuando viajamos en avión, solemos llevar maletas o valijas, pero ese equipaje debe tener reglamentariamente un peso estimado o menor para poder ser ingresado en el avión. Si lo que llevamos pesa más, hay que dejar lo que sobra y seguir sin ello.
¿Te pasó alguna vez de tener tantos pensamientos que te agotan y no puedes avanzar? Queremos seguir, tomarnos el avión, pero hay un «exceso de equipaje» en nuestra cabeza, hay cosas que nos pesan de tan solo pensar en ellas.
Puede ser que cargues con tu pasado, preocupaciones, miedos o inseguridades; hay cosas que nos limitan a seguir avanzando y no es fácil decirle a la mente que deje de pensarlas. Pero te invito a que meditemos juntos cómo poder hacerles frente o y no cargar con lo que «nos sobra», sino dejárselo a Dios para seguir con nuestro viaje un poco más livianos.
Lo que llevamos no siempre suma, a veces, resta, y no es tan necesario como parece. Jesús mismo nos habló claramente sobre la inutilidad de preocuparnos: «¿Y quién de ustedes podrá, por mucho que se preocupe, añadir una sola hora al curso de su vida?» — Mateo 6:27.
Soltar preocupaciones no es negarlas, sino reconocer que no estamos solos para enfrentarlas. Dios no solo quiere darte soluciones, sino sostenerte en el proceso. Cuando dejas tus cargas en Sus manos no las estás dejando en el aire, sino en las manos más seguras que existen. Y está claro que debes dejar ese equipaje definitivamente, porque si no, no podrás subirte al avión.
A veces, no es solo el presente lo que pesa. El corazón también arrastra el exceso del pasado: errores cometidos, heridas no sanadas, decisiones que desearíamos cambiar. A eso se suman las preocupaciones por el futuro, los miedos internos, las inseguridades que susurran que no somos suficientes. Pero en medio de todo eso, la voz de Dios nos llama: «Deja todo en mis manos. Yo te sostengo». Él promete estar y ayudarnos con nuestras mochilas pesadas, pero es nuestra la decisión de dejarlas y no volver por ellas.
Te propongo dos opciones para cuando tu mente se exceda de peso y pareciera que no puedes subirte al avión:
- Ten un versículo en mente. Busca un versículo esperanzador que te haga bien y te ayude a recordar las cosas buenas y lo que Dios hace y puede hacer en tu vida. Apréndelo de memoria, y cada vez que un pensamiento intente no dejarte avanzar, repítelo las veces que haga falta.
- Selecciona tus pensamientos. Fíltralos. Cuando viene un pensamiento que no está bueno, simplemente sácalo de la valija. Di «esto no me dejará viajar» y piensa en otra cosa. Ponte a hacer algo diferente, canta una canción, lleva tu mente a otra cosa. Tenemos el control de nuestros pensamientos (no es fácil, pero de a poco y con ayuda de Dios -y profesionales si es necesario- se puede).
Si tienes alguna otra herramienta que nos pueda ayudar, no dudes en compartirla. ¡Dios te bendiga!
¡Hola! Soy Natalia Kaukian. Hija menor de un papá pastor y una mamá médica. Uno ayuda con las heridas físicas, el otro con las heridas espirituales. De ese combo nací yo, Nati de “@milla.extra”. Docente, casada con un músico, recientemente mamá y, por sobre todas las cosas, cristiana… cristiana por convicción.


















