¿Alguna vez comiste tanto, pero tanto, que sentías que no te entraba un bocado más? ¿Alguna vez sentiste esa saciedad física de estar a punto de estallar? «No puedo más», «no me entra más nada», decimos.
¿Alguna vez lo dijiste espiritualmente hablando? Muchas veces cantamos «Jesucristo basta» o mencionamos versículos que tienen que ver con el concepto de «plenitud en Cristo», donde debemos sentirnos completos y llenos en Jesús. ¿Qué te parece si pensamos en esto un poco más profundo?
No hay nada lógico ni humano con lo que podamos sentir llenura y plenitud en nuestro ser. Siempre me llamó la atención la frase «me sentía vacío» o «había un vacío en mi corazón» que muchos famosos, cantantes, gente que a simple vista no le falta nada material, expresan constantemente. Están llenos de dinero y rodeados de gente, pero vacíos de todo lo demás.
Encuentro total sentido que podamos sentirnos completos solo cuando encontramos a Aquel que nos creó, nos amó y nos escogió desde siempre.
Estoy convencida que Dios puso eternidad en nosotros, porque así lo dice Su Palabra en Eclesiastés 3:11. Él nos creó y solo Él puede llenarnos, solo por Él y mediante Él podemos sentirnos completos. No con nuestras parejas, hijos, dinero, ni con nada de este mundo pasajero, sino con las cosas eternas, con su Espíritu Santo.
Lo paradójico es que alguien que no tenga dinero ni muchas cosas materiales o esté completamente solo, pero tiene a Jesús en su vida, pueda sentir que está completo y lleno.
¿Alguna vez llegaremos a decir «estoy completamente lleno de Cristo»? Bueno, si pensamos en Su presencia, ya la tenemos, ya estamos completos y no necesitamos más. Si pensamos en el conocimiento de Cristo, tenemos exactamente toda la vida, hasta Su próxima venida para llenarnos hasta saciarnos.
Eso sí, no nos olvidemos que para poder llenarnos de algo debemos estar vacíos. Debemos vaciarnos de todo aquello que hace lugar y que no nos ayuda a crecer en Él. Y, aunque ese proceso de vaciarnos sea, muchas veces, doloroso y difícil, Dios nos asegura que es lo mejor para luego ser llenos de Él.
¡Hola! Soy Natalia Kaukian. Hija menor de un papá pastor y una mamá médica. Uno ayuda con las heridas físicas, el otro con las heridas espirituales. De ese combo nací yo, Nati de “@milla.extra”. Docente, casada con un músico, recientemente mamá y, por sobre todas las cosas, cristiana… cristiana por convicción.


















