Hace un tiempo comenzamos la búsqueda de una cadenita de oro de una amiga. Esa cadenita es muy importante para ella porque le había pertenecido a su abuela, quien se la regaló. Todavía no la hemos encontrado, pero durante este último tiempo mi amiga se mudó y aún tiene muchas cajas por desempacar, así que la esperanza de encontrar la cadenita de oro de la abuela sigue intacta.
Esto me hizo reflexionar en algo que creo que a veces olvidamos. Estamos rodeados de riquezas —y no hablo del dinero—. Tengo salud, una casa, familia, trabajo, y muchas cosas más que para mí tienen valor. Pero como bien dice la Biblia, todo eso se puede perder, así como la cadenita de oro, podemos tenerla y disfrutarla un tiempo, pero también podemos perderla, se puede romper, deteriorar, la pueden robar, en fin… podemos no tenerla.
¿Qué hacemos cuando algo valioso para nosotros se pierde? ¿Qué hacemos cuando no lo tenemos más? Claro que nos ponemos tristes, entramos en conflictos y hasta podemos cuestionar a Dios y preguntarle el «por qué», el propósito de esa perdida.
Estamos muy cerca de terminar el año. No quiero comenzar con objetivos, qué logramos o no este año que pasó, cada uno hará su propia evaluación, pero yo quiero invitarte a empezar el 2026 haciendo tesoros en los Cielos. Los de la tierra sabemos cómo hacerlos, y de hecho todos lo hacemos; trabajamos mucho para tenerlos, ya sea económicos o emocionales. Entonces, ¿qué hay de los tesoros del Cielo? ¿Sabemos cómo hacerlos? ¿Nos esforzamos por hacerlos?
Te desafío a comenzar, continuar o incrementar los tesoros de los Cielos. De esos que sí valen la pena, los que son seguros, los tesoros que valen el esfuerzo, los que no se pierden, no se pueden robar, de esos que valen la vida eterna.
Si quieres saber de qué tesoros hablamos y cómo hacerlos, te recomiendo leer Mateo 6:19-21. ¡Mientras tanto, espero contarles pronto que hallamos la cadenita de oro de la abuela!
¡Hola! Soy Natalia Kaukian. Hija menor de un papá pastor y una mamá médica. Uno ayuda con las heridas físicas, el otro con las heridas espirituales. De ese combo nací yo, Nati de “@milla.extra”. Docente, casada con un músico, recientemente mamá y, por sobre todas las cosas, cristiana… cristiana por convicción.


















