Cuando era pequeña disfrutaba entretenerme con videojuegos. Jugaba en la computadora de mi hermano mayor y entre mis hermanos y yo intentábamos ir pasando de niveles. Mi parte favorita del juego era conseguir los Bonus que se escondían en cada nivel. El Bonus es algo «extra» que ayudaba a ganar y algunos te daban fuerza para poder derribar oponentes o velocidad para ganar carreras.
Ahora que soy un poco más grande sigo jugando videojuegos con mi marido y mi hijo, me tocó explicarle a mi hijo qué es un Bonus. Le expliqué su significado y automáticamente pensé en lo que hace el Espíritu Santo en nosotros. ¿Acaso estoy diciendo que mientras jugaba videojuegos Dios me habló? Pues la respuesta los sorprenderá.
Obtener el Bonus te facilita el juego, te da un plus, un extra y te ayuda a ganar o pasar de niveles. No te lleva directo a terminar, no lo hace por ti, pero te da justo lo que necesitas para que lo utilices bien y logres llegar victorioso. ¿Te suena?
«Nuestra vida es una carrera» diría el apóstol Pablo (o un videojuego, en este caso). Tiene obstáculos, logros, niveles, retrocesos, victorias y derrotas. Pero nuestra vida también tiene un Bonus: el Espíritu Santo, que no siempre nos hará ganar directamente, pero sí nos llevará a la meta definitiva y al éxito total del juego. A veces no será fácil, pero podremos volver a intentarlo y el Bonus siempre estará para nosotros, disponible en todo momento.
¡Hola! Soy Natalia Kaukian. Hija menor de un papá pastor y una mamá médica. Uno ayuda con las heridas físicas, el otro con las heridas espirituales. De ese combo nací yo, Nati de “@milla.extra”. Docente, casada con un músico, recientemente mamá y, por sobre todas las cosas, cristiana… cristiana por convicción.


















