La Biblia está llena de historias de vida, de hombres y mujeres, de familias y de pueblos. Hay historias más conocidas que otras y personajes más conocidos que otros: Noé, Sansón, José, Moisés, Daniel, David, Jesús… algo de todos ellos conocemos, algo nos suena, algo hemos leído. Pero lo que más me llama la atención son las pequeñas historias que aparecen y, muchas veces, pasan desapercibidas. Digo «pequeñas» simplemente porque quizás aparecen en dos o tres versículos que leemos al pasar y no nos detenemos en profundidad.
Todos conocemos la historia de Moisés. El faraón ordenó matar a todos los bebés varones hebreos, así que, siendo apenas un bebé, su madre lo dejó en una canasta en el río para salvar su vida. Pero aquí viene una parte de la historia que muchas veces dejamos afuera: ¿Conoces la historia de Sifra y Fúa? Es de esas historias cortas que la Biblia apenas menciona en algunos versículos pero que dejan una gran enseñanza y una lección de vida. Esta historia la puedes hallar en Éxodo 1:15-21.
Ellas, Sifra y Fúa, eran dos parteras de profesión y su misión era traer niños hebreos al mundo. En aquel momento, el faraón tenía un malévolo plan y dio la orden de matar a todos los bebés hebreos varones que nacieran. ¡Una locura! La Biblia menciona que ambas parteras eran temerosas de Dios y que no hicieron caso a la orden del Faraón.
Ellas tuvieron que elegir, sabían que lo que la autoridad les pedía no era lo correcto y decidieron obedecer al Señor por sobre la orden del faraón, poniendo en juego su propia vida. ¿Qué pasa cuando en el lugar donde estamos nos piden o nos exigen algo que sabemos que va en contra de lo que realmente creemos? Quizás nuestras decisiones no son de vida o muerte, pero, ¿qué ocurre si de eso depende nuestro trabajo, nuestro ascenso o lograr una carrera?
Muchas veces, aun sabiendo lo que Dios nos manda a hacer, pedimos a Dios en oración una respuesta y que nos hable, esperando una respuesta que ya tenemos y ya sabemos. A veces, las cosas son más claras y más simples de lo que creemos.
Sifra y Fúa no tenían la Biblia para hacer el plan devocional, ni tuvieron tiempo de orar, esperar y ayunar para saber qué hacer frente a esta situación límite. Ellas conocían al Señor, sabían lo que tenían que hacer y lo hicieron, obedecieron, a pesar de las consecuencias que podía traer desobedecer a la autoridad.
En Hechos 5:29 nos muestra a quien debemos obedecer primero: «Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres».
Te invito a leer como termina la historia de estas dos mujeres decididas y obedientes al Señor, y también te invito a jugártela; Dios nunca desampara a sus hijos, jamás. Jesús ya hizo todo y mucho más por nosotros, nos regaló la salvación, lo menos que podemos hacer es ser fieles y obedientes a Él.
¡Hola! Soy Natalia Kaukian. Hija menor de un papá pastor y una mamá médica. Uno ayuda con las heridas físicas, el otro con las heridas espirituales. De ese combo nací yo, Nati de “@milla.extra”. Docente, casada con un músico, recientemente mamá y, por sobre todas las cosas, cristiana… cristiana por convicción.


















