Si estás en este momento leyendo este artículo con tú móvil, celular o tablet, apuesto que los tienes con una funda o protección. Los que tenemos celular –creo que somos todos– sabemos que un celular sin funda es un peligro. ¿Por qué? Porque la funda protege y cuida el móvil, ya que es algo frágil y muy valioso. El celular se puede caer, se puede mojar, se puede rayar, pero con la funda tiene protección.
Claro que algunos le ponemos una funda con un diseño llamativo y, para otros, solo con tener una protección alcanza, no importa el color, material, o el dibujo, lo importante es tenerla y usarla para evitar riesgos.
¿Nos ponemos en «modo espiritual»? Pensemos: ¿Qué es lo más valioso que tenemos? Podríamos decir lo material o el dinero, pero eso se puede perder. Podríamos decir la familia o los amigos, pero lamentablemente también se puede perder. Y si hablamos de salud, creo que también es factible perderla. Lamentablemente, no somos inmortales.
¿Hablamos del alma? ¿Nuestra alma también puede perderse? Personalmente creo que sí. Pero si elegimos bien, si elegimos cuidarla, podemos ser inmortales. Creo que es por lo único que podríamos dedicarnos a cuidar y no perder, y que tendría una recompensa eterna.
Pero para eso –cuidar y proteger nuestra nuestra alma– necesitamos una cubierta, algo que nos cuide, que nos proteja: El Espíritu Santo. Dejemos que el Espíritu Santo nos hable, nos cuide en nuestra fragilidad. Podemos caer, podemos pecar, podemos fallar, pero con la ayuda del Espíritu Santo en nosotros también podemos seguir cuidando y nutriendo nuestro más valioso tesoro: nuestra alma.
Claro que el Espíritu Santo tiene muchas más funciones que solo cuidarnos, pero créeme que es muy importante dejarle el control de nuestra fragilidad al único que puede evitar que nos rompamos del todo.
Al igual que las fundas protectoras del celular, el Espíritu Santo nos envuelve, amortigua nuestros golpes y es muy probable que cuando fallemos y nos caigamos, nos llevemos la menor consecuencia posible porque Él nos mantiene seguros.
¿Acaso estamos comparando una funda de celular con el Espíritu Santo? Sí, creo fervientemente que puedes ver a Dios en absolutamente todas las cosas.
¡Hola! Soy Natalia Kaukian. Hija menor de un papá pastor y una mamá médica. Uno ayuda con las heridas físicas, el otro con las heridas espirituales. De ese combo nací yo, Nati de “@milla.extra”. Docente, casada con un músico, recientemente mamá y, por sobre todas las cosas, cristiana… cristiana por convicción.


















