Hace unos días, mi vuelo del día a día comenzó a tener turbulencias fuertes, de esas que te piden ponerte el oxígeno y el chaleco «por las dudas». Pero hoy, con los pies sobre la tierra y un exitoso aterrizaje, te cuento lo que aprendí:
- Somos frágiles, finitos, limitados, y aunque no lo veamos, estamos en constante riesgo (No suena esperanzador, ¿cierto?) Pues, está chequeado que un virus insignificante que ni siquiera se ve puede hacer estragos en el cuerpo. (No te preocupes, no es común, al que le toca, le toca…)
- Puedo estar completamente rota, llorar y desesperarme, y eso no significa que no confíe. Mi Nati humana necesita descargarse y debo dejarla. Dios me conoce y me consuela.
- Lo que por las noches parece eterno y terrible, por la mañana todo se ve más claro.
- Todo tiene su tiempo: tiempo de llorar, tiempo de alivios, tiempo de espera, tiempo de orar y de cantar… y de rapear como Funky y Redimi2 en la cocina, después de leer un devocional que me hizo muy bien.
- La teoría, las frases que subo a Instagram y los consejos que damos a los demás son hermosos y necesarios, pero cuando estamos en la práctica cuesta mucho. Igualmente, hay que intentarlo.
- Frente a la espera y la incertidumbre, Su gracia es suficiente.
- Dios no tiene la obligación de responder «Sí» a todos mis pedidos. Cuando la respuesta es «No» o «espera», también es AMOR. (Qué acostumbrados estamos a las respuestas rápidas).
- Aprendí a depender 100% de Dios cuando no hay respuestas de profesionales y solo queda «esperar».
- ¡Aprender versículos de la Biblia de memoria sale bien! Cuando estás en una crisis, en una prueba, o en un momento de angustia, el Espíritu Santo se ocupa de recordarte algún versículo para levantarte y seguir remando. Una canción, un versículo o una promesa.
- Lo importante de rodearse de personas que te ayuden, lloren contigo, te hagan chistes para que te rías, AMIGOS que crean en Dios y estén orando por ti. Porque también hay de esas personas que cuestionan y te llenan de miedo. Elegí con quien rodearte y que comentarios tomar.
- Definitivamente, hay que ser como niños. Sé que lo dice la Biblia, pero cuando veo a mi hijo tomarse las cosas como lo hace… realmente me encantaría volver a tener 3 años.
- Las olas y los vientos pueden ser grandes y fuertes, pero si Jesús está en la barca conmigo, puede parar toda la tormenta con una sola palabra en un segundo. Y si me pide que camine sobre el agua, no tengo que mirar alrededor, tengo que fijar mi mirada en Él, aunque alrededor todo sea caos, miedo y desesperanza.
- El avión no se cae, nunca se cae. Por más que haya turbulencias, por más que estemos en caída libre, el Piloto sostiene mi vida y la de mi familia en la palma de Su mano.
¡Hola! Soy Natalia Kaukian. Hija menor de un papá pastor y una mamá médica. Uno ayuda con las heridas físicas, el otro con las heridas espirituales. De ese combo nací yo, Nati de “@milla.extra”. Docente, casada con un músico, recientemente mamá y, por sobre todas las cosas, cristiana… cristiana por convicción.


















