Debemos ser capaces de comprender que todo en nuestra vida comienza con saber reconocer, valorar y administrar bien lo pequeño. Una pequeña instrucción dada por Dios en la intimidad, una pequeña decisión tomada a tiempo, un pequeño cambio de hábito, una pequeña acción cotidiana: un abrazo, una sonrisa, una palabra, un llamado, un gesto cargado de amor, etc.
No debemos menospreciar lo poco, mucho menos pensar que no tenemos nada. Siempre hay algo para darle inicio a una nueva temporada. ¿Seremos capaces de reconocer lo que tenemos en nuestras manos hoy?
Sí, puede que nuestro presente se vea pequeño, pero es un inicio y no debemos restarle importancia. Es un paso que nos saca de donde estamos. Es un avance. Es algo. Es una semilla. Eso que a simple vista parece insuficiente puede desatar una cadena de sucesos extraordinarios si logramos darle el valor que se merece.
Cuidar lo pequeño es ser fiel en lo poco. La fidelidad nos posiciona para recibir algo mayor. Dios recompensa la fidelidad. ¿Podremos ser fieles en lo poco? En la parábola de los tres siervos vemos las recompensas de un buen administrador: «[…] El amo dijo: “Bien hecho, mi buen siervo fiel. Has sido fiel en administrar esta pequeña cantidad, así que ahora te daré muchas más responsabilidades. ¡Ven a celebrar conmigo!» (Mateo 25:14-30, NTV).
Debemos ver lo poco como una semilla en nuestras manos, que una vez sembrada en la tierra da como resultado una planta o un árbol, que a su vez da frutos y nuevamente más semillas. Y de esta manera vuelve a comenzar el ciclo.
Así es nuestra vida: pequeños comienzos (semillas), que son valorados, cuidados y bien administrados (plantadas, cuidadas y regadas), traen grandes resultados (dan fruto). Las semillas tienen un proceso y un tiempo para desarrollarse, nuestros inicios también lo tendrán. No esperemos algo mayor si no somos capaces de reconocer el potencial que tiene la pequeña semilla que hoy tenemos en nuestras manos.
«Si son fieles en las cosas pequeñas, serán fieles en las grandes; pero si son deshonestos en las cosas pequeñas, no actuarán con honradez en las responsabilidades más grandes» (Lucas 16:10, NTV).
Para ver grandes resultados en nuestra vida seamos sabios y buenos administradores de los recursos que el Señor nos ha entregado. Dios espera que respondamos fielmente a todo lo que nos ha dado.
Autora: Ruth Castro
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