La serie What If…? de Marvel Comics tiene una trama genial que explota la cabeza si no se entiende bien: plantea escenarios alternativos donde un solo cambio —un «qué pasaría si»— puede darle un giro total a la historia que conocemos, llamado como los «multiversos». Por ejemplo, imagina todas las películas de Marvel que has visto. ¿Qué pasaría si un héroe tomara una decisión distinta? ¿O si un evento clave no ocurriera? Son historias que hacen que uno se detenga a pensar en lo frágil y sorprendente que puede ser el rumbo de las cosas.


Sin Jesús, la vida sería una versión bastante rota de nosotros mismos. Con una visión corta y egoísta, como un caballo con anteojeras, solo buscando llenar vacíos con lo que brille un momento. Persiguiendo placeres pasajeros, confundiendo éxito con propósito y afecto con aprobación. Y lo más triste: creyendo que todo eso está bien.
Pero Él llegó. Y no fue una llegada con efectos especiales ni historias de ficción. Llegó con una cruz, que no es una historia alternativa, sino una interrupción real y profunda de nuestra realidad para transformarla.


El apóstol Pablo lo expresa claro en Romanos 5:6-8 (NTV): «Cuando éramos totalmente incapaces de salvarnos, Cristo vino en el momento preciso y murió por nosotros, pecadores (…) Dios mostró el gran amor que nos tiene al enviar a Cristo a morir por nosotros cuando todavía éramos pecadores». Ese «momento preciso» no es cualquier cosa. Es lo que algunos llaman un «momento canónico» — el punto que cambia la historia para siempre.
Ahora, si nunca has pensado en esto, ¿qué tal si tu What If…? es hoy? ¿Y si este es el momento para decidir dejar que Él cambie tu historia? Porque, como dice Eclesiastés 7:10: «Nunca digas: ‘¿Por qué todo tiempo pasado fue mejor que este?’ Porque no es sabio hacer tales preguntas». Lo mejor no fue lo que fuimos antes, lo mejor es lo que Él hace y hará en nuestras vidas.
Así que cuando te preguntes: «¿Qué hubiera pasado si Jesús no hubiera llegado?», recuerda que gracias a lo difícil, lo roto y lo malo, conocimos lo mejor. Y eso, sin duda, se llama Jesús.


Comunicador & pastor de jóvenes.
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