¿Te gustan los viajes? ¿Disfrutas viajar? Puedes viajar por muchos motivos, lindos y no tan lindos, cerca o lejos, puedes haberlo programado con mucho tiempo o haberlo improvisado. Puedes hacerlo con familia, amigos, pareja o solo. Y dicen que, aunque el viaje sea largo, si la compañía es agradable, se hace más corto, se disfruta más.
Todos los días de nuestra vida son un viaje: a veces, es el mismo viaje rutinario, ya que hacemos lo mismo día tras día. Otros días, el viaje se vuelve una aventura, una travesía y llegamos al final del día contentos, pero demasiado agotados. También puede haber viajes fallidos, frustrados; días con percances que nos hacen replantearnos la vida entera.
Quiero animarte a emprender todos los días como viaje pero no solo o sola, sino con Dios. Que cada día –es decir, cada viaje– te tomes de la mano de Dios y no hagas nada sin su ayuda o sin tenerlo en cuenta. Ir al trabajo, a la escuela o universidad, estar en casa con tu familia, buscar a tus hijos en el colegio o hacer deporte; todo lo hagas con conciencia de que no estás solo, sino que Dios está ahí, mirándote, sonriéndote, hablándote, aconsejándote. Quizás prefieres no hablar, simplemente estar en silencio, sintiendo Su presencia.
¿Tendremos días malos? Claro que sí. Pero hasta esos días con compañía se pasan diferente. ¡Y qué mejor compañía que la del Dios mismo! Daniel tuvo un mal día cuando lo encerraron en un pozo lleno de leones, y sus amigos también cuando los metieron en un horno de fuego. Pedro casi se ahoga aun estando enfrente de Jesús. Los discípulos tuvieron una muy mala noche estando en la barca con una tormenta gigante, y Jesús mismo durmiendo allí.
Pero a pesar de eso, tenemos la mejor de las promesas. Dios nos dice: «Yo estoy contigo». No tienes que hacerlo solo, no tienes que pelear esa batalla o enfrentarte a ese gigante solo, no tienes que disfrutar los días buenos solo… «Yo estoy contigo».
Hazlo parte de tu día, desde el comienzo. No esperes a que algo te suceda para acordarte de Él. Invítalo todas las mañanas y noches a emprender este viaje contigo. Y te prometo que todo cobrará sentido.
¡Hola! Soy Natalia Kaukian. Hija menor de un papá pastor y una mamá médica. Uno ayuda con las heridas físicas, el otro con las heridas espirituales. De ese combo nací yo, Nati de “@milla.extra”. Docente, casada con un músico, recientemente mamá y, por sobre todas las cosas, cristiana… cristiana por convicción.


















